Por lo general soy de las personas que planifican mucho sus actividades y las fotografías no son una excepción. Cuando conocí Photopills mi fotografía pasó a una dimensión de planificación suprema, ahora no solo podía saber la ubicación exacta de los astros, su altura, los momentos mágicos de los días y la dirección del centro galáctico, también podía saber si podía obtener una foto determinada en mi imaginación en un lugar en concreto, si era posible o no, si la luna podría en alguna fecha ubicarse a la altura y lugar exactos para entrar en mi encuadre y conseguir la foto deseada.

Pero, así como existen estas fotografías de altísima planificación también existen lo que podría llamarse “encuentros de luz” ¿y por qué encuentros? Porque suceden sin ninguna planificación, como cuando vas caminado en la ciudad y al voltear la esquina, ves a un amigo, y te embarga la alegría por tan casual encuentro.

A diferencia de mis fotos planificadas las fotos que he obtenido por simple “encuentro de luz” han sido aprovechadas con la cámara que tenga ese momento conmigo, desde el celular hasta la Nikon D810, y ahí es cuando empieza el desafío, ¿por qué desafío? Es un desafío por que no tienes control sobre los elementos, probablemente ese cielo espectacular no dure mucho tiempo, o el arcoíris desaparezca mientras buscas el lente apropiado, o la silueta del venado que posaba en la cima de la montaña desaparezca al verte.

¿Cómo obtuve esta foto?

Todo empezó en un ambiente frío y lluvioso, con el cielo cubierto todo el día, trabajé esa tarde en mi oficina y cuando pensaba terminar la jornada miré entre las persianas por si continuaba lloviendo, o sorpresa el cielo se despejó, y se despejó de tal forma que a lo lejos podía ver al Cotopaxi bajo una cama de nubes, vi mi reloj, existían aún pocos minutos de luz, tomé mi cámara y coloque el 200mm-500mm de Nikon, fui al balcón y probé un primer disparo, wow.. tenemos foto me dije con alegría, no era necesario un objetivo tan largo ya que con el 70mm-200 lo clavaría sin problema, pero, ahora el tiempo era mi peor enemigo, no cambiaría el objetivo para usar esos segundos colocando el trípode en el balcón, lo hice y monté la cámara lo más rápido que pude, coloqué un ISO bajo para no tener grano, la máxima apertura que me permite el objetivo y finalmente coloqué el tiempo en donde sentía que atrapaba los colores del cielo, enfoque manualmente desde el Live View, coloque el modo de disparo a 3 segundos y listo.

Lo demás solo fue disfrutar, disparo tras disparo, suspirando y sonriendo mientras cada toma aparecía en la pantalla, esta vez las nubes colaboraron al dejar al descubierto al volcán y los últimos rayos del sol con tonos rojizos bañaban el glaciar, del cielo ni que hablar, obtuve tonos, volúmenes, texturas, extasiado por el resultado obtenido concluí, un deleite total, un momento muy especial, un encuentro de luz.

Me gustaría mucho enseñarte a obtener fotos como esta, si quieres tener tu propio «encuentro de luz» llámame, con mucho gusto te acompaño.

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